PALABRAS POR MALVINAS (2 de Abril de 2010)
Este aniversario, en el cual se cumplen 28 años desde el desembarco de tropas en nuestras Islas Malvinas, no debe ser considerado un aniversario más. En los últimos tiempos hemos asistido al inicio de la explotación petrolífera en la zona usurpada por Inglaterra, lo cual no es un dato menor. Si la ocupación de estas Islas, que le pertenecen naturalmente a nuestro país y cuyo derecho sobre éstas es inobjetable, es un acto ilegítimo y carente de toda explicación por parte de las Autoridades del Reino Unido, la explotación de recursos naturales no renovables, constituye un verdadero acto delictivo de aún mayor gravedad.
Este pueblo ha resistido la intromisión de la corona británica a lo largo de más de 200 años de historia, y lo seguirá haciendo del modo que corresponda. Así como aquella Buenos Aires de los años previos a 1810, resistió al invasor con aceite en cada una de sus calles, la resistencia se verá expresada en una multitud de formas. ¿Sería Diego Armando Maradona, el máximo ídolo de la historia del deporte argentino, si en aquél día de 1986, no se hubiera atrevido a alzar su mano, y colocar en ridículo al enemigo histórico de nuestro país?
No obstante, se torna imprescindible abandonar la historia de lo posible y ser conscientes de nuestro presente. Este aniversario debe sernos útil para repensar en todo lo ocurrido desde el año 1982, y observar detenidamente cómo se desarrollan los hechos a nuestro alrededor.
Existen dos cuestiones que no podemos dejar de lado.
La primera fue la provocada por la protesta ordenada por la Sra. Presidenta de la Nación respecto de la explotación de los recursos naturales. En ese momento, hubo quienes desde los lugares de privilegio que ocupan dentro de los medios de comunicación, no abandonaron su postura de crítica despiadada hacia el gobierno actual, llegando al punto de opacar la legítima y enérgica respuesta del país frente al robo. Esos comunicadores, embarcados en sus intereses personales, y olvidados de quién es el invasor, acusaron de irresponsable y floja la defensa ejercida. Sin embargo, fueron los mismos, que a la hora de reseñar el apoyo internacional unánime de los 33 países de la región, recibido por nuestro país en el marco de la CUMBRE DE LA UNIDAD DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE, quienes dieron vuelta la página.
Sirva esta actitud de muestra para saber quienes recuerdan y defienden los derechos de este país a la hora de comunicar, y quienes sólo reiteran el contenido de las instrucciones recibidas.
La siguiente cuestión, nos atañe a todos en mayor medida. En este día, debemos realizar el esfuerzo intelectual que nos permita hacer una separación, entre aquél jerarca militar alcohólico y asesino, que junto a su séquito demente y cobarde, no dudó en privilegiar sus ansías de poder, quien en cumplimiento de las instrucciones recibidas de sus pares inició una guerra, en la cuál sacrificó o dejó estigmatizados de por vida, a miles de jóvenes, y separarlo de la voluntad y el dolor de estos jóvenes.
Esta es la separación intelectual que nos corresponde a todos. Dejemos de lado al dictador asesino, y brindemos un homenaje a aquellos hombres que dieron todo por resistir al invasor inglés.
Para finalizar, y seguros en la decisión de mantener la resistencia y la memoria, por todos los medios que la paz nos otorgue, tenemos que recordar que en los primeros intentos fallidos de Inglaterra por avasallarnos, existió la contención de la lucha de un pueblo que no les permitió completar sus fines, pero a la vez se dio la más vil de las complicidades. El 28 de Junio de 1806, en plena ocupación inglesa asumió como Gobernador de Buenos Aires, William Carr Beresford, quien sólo se sostuvo 46 días en el poder, pero que contó con una amplia aceptación de la clase alta porteña, traducida en 48 civiles que juraron fidelidad a la Corona Británica. Entre ellos, se encontraba el pariente de un tristemente célebre ministro de economía de un gobierno ilegítimo. Su nombre era José Martinez de Hoz, y aceptó el cargo de Administrador de Aduanas.
No olvidemos, rindamos el homenaje merecido a nuestros ex combatientes, y continuemos la resistencia cada día.
Este aniversario, en el cual se cumplen 28 años desde el desembarco de tropas en nuestras Islas Malvinas, no debe ser considerado un aniversario más. En los últimos tiempos hemos asistido al inicio de la explotación petrolífera en la zona usurpada por Inglaterra, lo cual no es un dato menor. Si la ocupación de estas Islas, que le pertenecen naturalmente a nuestro país y cuyo derecho sobre éstas es inobjetable, es un acto ilegítimo y carente de toda explicación por parte de las Autoridades del Reino Unido, la explotación de recursos naturales no renovables, constituye un verdadero acto delictivo de aún mayor gravedad.
Este pueblo ha resistido la intromisión de la corona británica a lo largo de más de 200 años de historia, y lo seguirá haciendo del modo que corresponda. Así como aquella Buenos Aires de los años previos a 1810, resistió al invasor con aceite en cada una de sus calles, la resistencia se verá expresada en una multitud de formas. ¿Sería Diego Armando Maradona, el máximo ídolo de la historia del deporte argentino, si en aquél día de 1986, no se hubiera atrevido a alzar su mano, y colocar en ridículo al enemigo histórico de nuestro país?
No obstante, se torna imprescindible abandonar la historia de lo posible y ser conscientes de nuestro presente. Este aniversario debe sernos útil para repensar en todo lo ocurrido desde el año 1982, y observar detenidamente cómo se desarrollan los hechos a nuestro alrededor.
Existen dos cuestiones que no podemos dejar de lado.
La primera fue la provocada por la protesta ordenada por la Sra. Presidenta de la Nación respecto de la explotación de los recursos naturales. En ese momento, hubo quienes desde los lugares de privilegio que ocupan dentro de los medios de comunicación, no abandonaron su postura de crítica despiadada hacia el gobierno actual, llegando al punto de opacar la legítima y enérgica respuesta del país frente al robo. Esos comunicadores, embarcados en sus intereses personales, y olvidados de quién es el invasor, acusaron de irresponsable y floja la defensa ejercida. Sin embargo, fueron los mismos, que a la hora de reseñar el apoyo internacional unánime de los 33 países de la región, recibido por nuestro país en el marco de la CUMBRE DE LA UNIDAD DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE, quienes dieron vuelta la página.
Sirva esta actitud de muestra para saber quienes recuerdan y defienden los derechos de este país a la hora de comunicar, y quienes sólo reiteran el contenido de las instrucciones recibidas.
La siguiente cuestión, nos atañe a todos en mayor medida. En este día, debemos realizar el esfuerzo intelectual que nos permita hacer una separación, entre aquél jerarca militar alcohólico y asesino, que junto a su séquito demente y cobarde, no dudó en privilegiar sus ansías de poder, quien en cumplimiento de las instrucciones recibidas de sus pares inició una guerra, en la cuál sacrificó o dejó estigmatizados de por vida, a miles de jóvenes, y separarlo de la voluntad y el dolor de estos jóvenes.
Esta es la separación intelectual que nos corresponde a todos. Dejemos de lado al dictador asesino, y brindemos un homenaje a aquellos hombres que dieron todo por resistir al invasor inglés.
Para finalizar, y seguros en la decisión de mantener la resistencia y la memoria, por todos los medios que la paz nos otorgue, tenemos que recordar que en los primeros intentos fallidos de Inglaterra por avasallarnos, existió la contención de la lucha de un pueblo que no les permitió completar sus fines, pero a la vez se dio la más vil de las complicidades. El 28 de Junio de 1806, en plena ocupación inglesa asumió como Gobernador de Buenos Aires, William Carr Beresford, quien sólo se sostuvo 46 días en el poder, pero que contó con una amplia aceptación de la clase alta porteña, traducida en 48 civiles que juraron fidelidad a la Corona Británica. Entre ellos, se encontraba el pariente de un tristemente célebre ministro de economía de un gobierno ilegítimo. Su nombre era José Martinez de Hoz, y aceptó el cargo de Administrador de Aduanas.
No olvidemos, rindamos el homenaje merecido a nuestros ex combatientes, y continuemos la resistencia cada día.
